Pago único por todo el ciclo
Comunidad Villarrealina S/.48.00 nuevos soles(02créditos extracurriculares)
Público en general S/.66.00 nuevos soles.
Banco de Comercio
Codigos:
Para alumnos de la UNFV :80321
Para público en general:
80322
Periodo de Matrícula
Todo el mes de Agosto
Lunes a viernes: 08:30 a 17:00 horas
Sabados: 09:00 a 13:00 horas
Informes e Inscripciones
Av. Nicolás de Piérola N° 412 - Lima
Teléfono: 219-3600 - Anexo 9606 / 9620

¿Me preguntan por qué, de dónde “la suerte” de ser yo un escritor
de cuentos clásicos? Lo que sucede es que siempre tuve la suerte de
haber tenido siempre muy mala suerte.
Jorge Luis Borges.
Escribo por placer, por amor, por necesidad...
José María Arguedas

Es un taller de creación literaria. El espacio ideal para
divertirse experimentando con la imaginación, con el fuego de la
fantasía, con el poder de la palabra que puede traducir la
inteligencia y la magia que llevamos dentro.
¿Divertirse? Sí, porque el “divertimento”, el disfrute, la sensación
de gozo ante un juguete escrito, es lo primero que debe provocar una
obra literaria. Es la primera ley que, a su criterio, exigía Bertolt
Brecht en su “Pequeño Organon para un teatro”, base de la
dramaturgia contemporánea, norma que bien puede aplicarse a toda
obra de arte. Deben obsequiarnos gozo, divertirnos, la música, la
escultura, la pintura, todas las artes. Si la literatura no me
divierte al crearla, al hacer un poema o un cuento, ¿entonces para
qué escribo? Más si ya sabemos que la literatura es un “juego”.
Jorge Luis Borges creaba juguetes cuando inventaba “El Aleph” o “El
jardín de los senderos que se bifurcan”. García Márquez inventa un
juguete maravilloso al crear “Cien años de soledad”, como El Fénix
de los Ingenios, Lope de Vega, hizo un bello juguete al inventar
“Fuente ovejuna”. Hacer literatura es jugar en serio porque al
inventar argumentos, personajes, psicologías, dramas, conflictos,
tramas y desenlaces, el escritor se divierte a la vez que imagina,
expresa su visión de la vida y del mundo, al par que muestra sus
íntimos pensamientos y secretos deseos. Eso hizo Cervantes Saavedra,
divertirse, jugar, volcar sus sentimientos, burlarse del mundo,
criticar y reírse de su realidad, mientras creaba “El Quijote...”;
eso hacía Rabelais cuando redactaba la carnavalesca novela de
“Gargantúa y Pantagruel.” De ahí que el Premio Nobel, García
Márquez, exprese: “escribo para que me quieran mis amigos”. ¿Quién
no quiere a un amigo que nos entretiene o nos divierte?
Y con el divertimento, la imaginación. ¿Por qué prejuiciar a la
imaginación si es vital tanto para la ciencia como para las artes?
El médico, antes de operar, primero “imagina” su estrategia, el cómo
debería ser la operación, con qué instrumentos, qué necesita. El
arquitecto, antes de levantar un edificio, primero debe imaginarlo
en un plano. Lo mismo el sabio, el inventor de un proyecto genial,
necesitan de la imaginación como la necesita el creador de un poema
o de un cuento. Por eso el Taller de Narrativa y Poesía, apoya e
incentiva tanto el disfrute de una lectura de César Vallejo como
estimula a esa febril imaginación del joven que desea escribir el
mejor cuento del mundo. ¿Por qué no? Drama personal y optimismo no
nos faltan.
Pero, ¿eso es todo para escribir un cuento o un poema?
Evidentemente, no. En el Taller se expone primero una metodología,
un juego de ciertas reglas y sugerencias para impulsar la creación
de un buen cuento con cierta efectividad y el menor esfuerzo
posible. No podríamos decir lo mismo de la poesía, para llegar a
ella, crearla, no existe una fórmula conocida, como sí existen
fórmulas para crear personajes o inicios de un cuento. Aunque la
poesía, de hecho, por ser obra de arte donde se expresan los
sentimientos, tiene muchos vínculos de sangre con la narrativa.
Ambos quieren entretener y conmover, ambos son juguetes hechos con
palabras y sentimientos. Pero, del cuento podrían extraerse reglas
universales y constantes que pueden codificarse a partir de las
lecturas de las obras clásicas: es necesario intuir una suerte de
drama (“la gran literatura sólo se produce en la infelicidad”, Mario
Benedetti), saber cautivar con el inicio, saber concluir un cuento,
hilvanar los diálogos, tejer la trama; saber que existe en toda obra
un ritmo, un tono emocional, una melodía detrás de las palabras y
los párrafos, un espíritu invisible (una especie de duende gitano,
fantasma, ángel milagroso o demonio) que se va creando como
extensión de nuestro propio ser; “secretos” que conoce todo
narrador. En suma, saber observar la vida, saber extraer de ella el
tesoro de los temas. ¿Los temas? Sí. Guardarlos con placer y celo.
De ahí que es oro puro el sabio consejo de Rubén Darío: “Y la
primera ley del creador: crear. Bufe el eunuco. Cuando una musa te
dé un hijo, queden las otras ocho encinta.” Y los temas, las razones
para escribir en este país de tantas nacionalidades como de compleja
historia, no faltan. Si no que lo digan Ricardo Palma, Vallejo, José
María Arguedas, o los sabios narradores orales de la Isla de Taquile
o los de la comunidad de Chawaitiri, en Cusco.
Y así, de estos criterios como de una clara y práctica metodología,
que normalmente expongo en el taller, aparecen los cuentos y poemas
de los jóvenes participantes, como resultado de ese divertimento, de
ese enlace feliz de la imaginación con la inteligencia, del talento
con el ingenio, del la palabra con la fantasía, del sentimiento (más
el improntu) con la razón; como aquel acto de magia en el juego de
los magos cuando nos hacen aparecer conejos o elefantes, o un vaso
de leche donde no había. ¿No dice García Márquez que la realidad es
mágica?
Narrativa breve: Objetivos
El Taller está orientado hacia todos los espíritus jóvenes con
inquietudes artísticas literarias y culturales en general; sobre
todo hacia aquellos que leen y les apasiona la idea de crear
cuentos.
Aspira, además, a practicar este ejercicio, corrigiéndolos y
comentándolos, tratando de lograr obras publicables en mérito a su
calidad y a un sentido profesional.
Para lograr este objetivo se le brindará a los integrantes del
Taller una metodología y los conocimientos o “secretos” de una
técnica básica, clara y precisa, con la pretensión de lograr obras
más bellas.
El Taller se propone además:
Fortalecer el hábito de la Lectura: a partir de los cuentos más
hermosos de la literatura universal, sobre todo de los autores
latinoamericanos; y a partir de este objetivo: buscar la delectación
estética, el análisis, el comentario y la crítica, motivando que el
tallerista también deguste la obra literaria y reflexione.
Estimular la Imaginación: considerando que el ejercicio y el
desarrollo de la Imaginación son herramientas necesarias para la
creación en cualquier área profesional.
Estimular el hábito y la práctica de la Investigación a partir de la
conceptualización de los elementos claves para la construcción de
cuentos.
Estimular el uso correcto del idioma, su práctica y la buena
redacción, necesarios no sólo para crear cuentos o poemas, sino
además para ejecutar cualquier trabajo escrito: monografías,
artículos de periódico, etc.
Mostrar temas y aspectos generales de la Literatura peruana y
universal.